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lunes, 26 de marzo de 2012

Infamia imperdonable


Niños judíos en los campos de concentración. Muchos de ellos murieron, por la indiferencia de gobiernos como el de Perú. Una vergüenza enorme.








Alguna vez, el filósofo español Ortega y Gassset dijo que: “La Historia no existe, lo que existen son historias”. Y nada es más cierto que dicho enunciado. Hay relatos y hechos que han ocurrido en el pasado, pero que han sido ocultados, o en el mejor de los casos -diría peor- acomodados para la conveniencia de otros. Un caso claro se encuentra en la Biblia, el “libro sagrado” escrito por hombres, y que debe ser de lejos no solamente el más leído en el mundo entero, sino es más revisado, y que de hecho demuestra no ser fehacientemente fidedigno. Las razones abundan, y no es necesario indicarlas. Con un poco de agudeza mental, y raciocinio primario, uno puede ver más allá de las escrituras.

Ergo, este posteo, no tiene nada que ver con la Biblia, pero sí con la historia, y en especial, con la nuestra que también ha sido manipulada al antojo de quienes han querido obviar la verdad. Siempre se nos enseñado en la escuela incluso en la universidad, que durante la II Guerra Mundial, Perú fue parte en teoría, del bloque de los aliados, incluso se ha hecho hincapié en que el gobierno del entonces presidente Manuel Prado Ugarteche, rompió relaciones con las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), declarándole oficialmente la guerra a Alemania, hecho que solo se dio en el papel, mas no en la praxis.

Pero lo que jamás se nos dijo, es que el Perú pertenece lamentablemente, a la lista de países que se prestaron para la perfecta ejecución del régimen nefasto de Adolf Hitler, quien en su extrema locura, llevó a Alemania y con ello al mundo entero, a una guerra considerada la más cruenta de toda la historia de la humanidad; y que alcanzó su pico más alto en imbecilidad, en el famoso Holocausto judío, aunque la palabra correcta, no es Holocausto (sacrificio consumido por el fuego), sino mas bien La Shoah, proviene del hebreo השואה, que significa «masacre». Así es conocido en el mundo judío, tal exterminio sin nombre.

Al respecto, como periodista, siempre me intereso por temas históricos. Hace unos meses compré el libro Estación final, que mi colega y escritor peruano -vaya pretensión la mía- Hugo Coya, ha elaborado con una dedicación conmovedora, y que realmente aplaudo. En ciernes, es un trabajo digno de ser reconocido.

Este humilde blog, se une a las miles de felicitaciones y palabras de gran elogio, para un verdadero señor de la pluma. La riqueza y conmovedora crudeza de los relatos, hace de este ejemplar algo infaltable, en cualquier biblioteca que se precie de serlo.


Los peruanos víctimas de Hitler

Estación final, recoje lo que fue la vida de un grupo de peruanos que por razones diversas, abandonaron nuestro país, para instalarse en Europa donde, luego, el nazismo los volvió víctimas de esa locura encabezada por el Führer. Pero no fueron peruanos comunes y corrientes, los que vieron la muerte a manos de malditos uniformados grises. Eran principalmente, descencientes de sefardís nacidos en Estambul, Turquía, que hablaban ladino, y que llegaron al inicio del siglo pasado a Paita, Trujillo o el Callao, y se ganaron la vida como comerciantes de telas y alfombras.

La sangre judía de todos ellos, fue lo que les costó morir, en los diversos campos de concentración, en especial los de Drancy en Francia, y Auschwitz en Polonia. Todo ello ocurrió, cuando sus familias por razones de índole financiero decidieron retornar a Europa, dada la severa crisis económica que sufrió nuestro país a mediados de los años 30.


Vergüenza enorme: Fuimos cómplices

Lo que muchas veces nos hemos preguntado, finalmente con Estación final ha sido develado. Durante el mandato de Hitler y lo que él llamó la recuperación del Lebensraum -espacio vital- para Alemania, hubo en Perú, un nutrido e impensado incremento del terrible pensamiento fascista y nazista; lo que convino en una condenable complicidad de gobiernos como el del presidente de facto Óscar R. Benavides –confeso admirador de Benito Mussolini, el Duce y principal aliado de Hitler, durante la II Guerra Mundial, cuando Italia pasó a ser practicamente una extensión de la Alemania del Dritte Reich (Tercer Reino).

Aunque curiosamente, Benavides poco antes de entregar la presidencia en 1939, declaró la neutralidad de Perú ante el conflicto bélico.

Pero durante su desastroso gobierno, Benavides dio muestras palpables de ser antisemita. De hecho emitió una ordenanza mediante la Cancillería del Perú -el documento permaneció oculto hasta el 2005 – en la que se prohibía, que se concediera una visa a las personas que profesaran la religón judía o parecieran serlo.

Otro cómplice aun peor, fue Manuel Prado Ugarteche, quien durante su primer mandato (1939-1945), le negó la visa a niños judíos huérfanos entre los 4 a 10 años que, luego, terminaron siendo asesinados en las cámaras de gas. Ello aconteció, en octubre de 1942, cuando el Congreso Judío Mundial con sede en Portugal, pidió a la comunidad residente en nuestro país, que gestionara ante nuestro gobierno, el envío de niños huérfanos desde la zona no ocupada de Francia.

Ya Estados Unidos de Norteamérica había concedido cinco mil visas, Canadá doscientos y Chile cincuenta. El gobierno de Prado se negó a condeder visado alguno a esos pobres niños, a pesar que ello no iba a costarle un solo centavo a nuestro país, pues iban a ser adoptados y mantenidos por familias judías residentes en Perú.

Esas criaturas, fueron luego asesinadas, pues al nadie hacerse responsable de ellos, resultaron siendo eviados por los nazis a los campos de tránsito de Drancy. Una condenable actitud, que creo hasta hoy seguimos pagando. Quizás por eso, tantas desgracias aún ocurren en nuestro territorio.

Este, es el hecho más bochornoso de nuestra historia republicana en el curso del siglo XX. Tamaña maldad, nos hace cómplices sin quererlo de la mayor masacre perpetrada en la pasada centuria. Para mí como peruano es una mancha enorme, y pido disculpas por ello. Disculpas sí, es lo mínimo que debemos hacer todos. Saber ahora, recién ahora, que mi país mi querido Perú se prestó para el genocidio judío me hace sentir muy mal. Espero algún día podamos borrar ese penoso lastre. Ahora entiendo porqué de esto jamás se nos ha enseñado algo. Claro si da vergüenza.

Desconocida heroína: qué injusticia

Párrafo aparte. En Estación final, hay un hecho para no soslayar, y del que jamás
-vaya novedad- hemos sido informados los peruanos; y es aquel que cuenta la heroicidad de nuestra compatriota Madeleine Truel Larrabure -nacida en Lima 1904- pieza clave en la resistencia francesa y después, en los campos de concentración donde su tenacidad pese a las torturas que sufrió, le valieron el aprecio de sus compañeros de infortunio, muchos de ellos aún vivos gracias a ella, y su coraje a prueba de balas.

Madeleine, fue autora del libro “L’Enfant du Metro” (El Niño del Metro) publicado en París, en 1943, y que narra la historia de un niño que viaja por las estaciones del metro de París ambientado en la década de 1920.

Durante la resistencia de Francia contra la ocupación del ejército Nazi en Francia, Madeleine, trabajó como falsificadora de documentos. Fue capturada en 1944, y cruelmente torturada aunque sin éxito para extraerle información. Fue enviada al campo de concentración de Sachsenhausen en 1945, Ahí se ganó el aprecio de todos sus compañeros de infortunio, dado que vivió la caridad de forma heroica.

Se desprendía del poco alimento que les daban para compartirlo con los que ella consideraba que lo necesitaban más. Mantuvo siempre la alegría a pesar de las dificultades, y animaba a sus compañeros de prisión con las historias bonitas que recordaba del Perú. Por este motivo recibe el cariñoso apelativo de "Le Oiseau des lies" o “Pájaro de las Islas”.

Lamentablemente, Madeleine, tuvo que tomar parte en La Marcha de la Muerte; aquel triste suceso conocido por dicho nombre (comenzó el 22 de abril), toda vez que los soldados alemanes al verse cercados por el Ejército Rojo (Rusia) ordenaron a todos los prisioneros del campo de exterminio de Sachsenhausen (cercano a Berlín) a caminar descalzos y sin alimento alguno un total de 30 kilómetros diarios, hasta llegar a la ciudad de Lübeck.

En este trayecto en condiciones infrahumanas, donde perecieron la casi totalidad de prisioneros judíos, y otros; murió también nuestra ilustre compatriota. Ella fue enterrada en el cementerio de Stolpe (Alemania) cerca a una de las fosas comunes el 3de mayo de 1945. Faltando tan solo cinco días para el fin de las hostilidades, al rendirse Alemania de modo oficial. También faltaba poco, para la liberación de todos los campos de exterminio, por parte de las tropas aliadas.

El adiós
Los amigos que la acompañaron hasta su último respiro, le pusieron un vestido rojo y buscaron a un sacerdote para que rece unas oraciones ante su cuerpo con la seguridad de que Madeleine hubiese agradecido ese gesto. Antes de ser enterrada, una de las compañeras le puso su brazalete judío para que fuera luego identificada como víctima de la locura nazi. Otro le puso sobre su pecho geranios rojos y blancos en homenaje a su nacionalidad peruana y por lo mucho que les hablaba de su país.

El nombre de Madeleine Truel Larrabure, figura frente a la catedral de Notre Dame en París, en la larga lista de personas deportadas desde Francia, durante la II Guerra mundial. Aquí en Perú es una perfecta desconocida, una lástima en verdad. Tamaña injusticia debe ser subsanada de inmediato.

También existieron otros peruanos de valor indomable. Los hermanos limeños Eleazar y Jabijo Assa, fueron baleados por la espalda por solados ucranianos de la Schutzstaffel o SS (Escuadrón de Protección Nazi), durante una revuelta en la que lograron huír muchos de los prisioneros judíos del campo de concentración de Sobibor. Los héroes peruanos, acabaron muriendo con sus manos impreganadas a las rejas llenas de púas, mientras sus compañeros escapaban, gracias a su invalorable sacrificio.

ÁNGELES & MÁRTIRES


Para reflexionar

El nefasto campo de concentración de Auschwitz, sigue entero y el tiempo parece no haberse detenido en sus lúgubres instalaciones, que son visitadas año a año por cientos de turistas, que pueden observar con el mayor de los respetos parte de nuestra historia negra. Sí nuestra, porque aunque no hayamos sido soldados nazis, somos por el contrario también parte de la raza humana, que tanto daño se ha hecho y sigue haciendo así misma.

Alguna vez he pensado, que en Auschwitz por las noches, cuando los perros ladran, y la gente duerme; aún es posible escuchar los ayes de aquellos que perdieron su vida ahí. Aún se escuchan sus lamentos, aún persiste ese dolor impregnado en sus paredes de hormigón. Todavía persiste la infamia... me pregunto una y mil veces, si alguna vez acabará tanto dolor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Enfermedad de larga data


Penosa imagen de un niño haitiano infectado con el cólera(FOTO: AFP).







En el siglo XIX el cólera asoló Europa. La muerte se "paseó" sobre el Támesis en Londres.









Aún está vigente. Hace exactamente 20 años atrás, Lima vivió una verdadera paranoia ante una enfermedad para muchos desconocida: el cólera. La pandemia en mención, se originó en el verano de 1991 y fue verdadera causa de preocupación no solo en Perú sino en toda la costa del Pacífico en América del Sur. En nuestro país se registró unos 650 mil casos en total (reporte de la BBC).

El cólera, es una enfermedad aguda y deriva de la bacteria Vibrio cholerae; su origen se remonta a unos dos siglos atrás. En la actualidad, se le creía ya eliminada, pero no es así. Incluso en los últimos años, algunos países africanos y de centroamérica han presentado casos severos de esta enfermedad, que ataca principalmente al sistema digestivo, manifestándose como una fuerte infección intestinal.

Sobre el particular, es famosa por ejemplo la novela del gran escritor colombiano Gabriel García Márquez titulada El amor en tiempos del cólera, la misma que hace unos años fue llevada al cine con gran suceso.

Volviendo al tema en sí, se sabe que esta enfermedad tendría su origen en La India, de ahí llegó a Europa (miles de muertos en Hungría, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia), seguramente a través de los ingleses que viajaban constantemente con destino a ese enigmático país, en el cual tenían establecidas sus colonias en el Asia. Solo por citar un ejemplo tácito, indicaremos que en Hungría se tiene registro de muertes a causa del cólera en 1830.

El cólera en nuestro país
En aquel verano de 1991, el primer caso en nuestro país se registró en el puerto de Chancay, provincia de Huaral al norte de Lima... tras ello se expandió a todo el país, causando máxima alerta y caos generalizado por ignorancia plena ante un mal desconocido o poco recordado. La enfermedad abarcó a su vez, a otros países de la región como Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia, y Chile.

Sin embargo no fue esa la primera vez, que el cólera "visitaba" nuestro país. En realidad fue en 1868. En aquella ocasión, el brote de la enfermedad se dio en una importación del cólera proveniente de Nueva Orleans (USA) y que atacó Nicaragua, Honduras y Paraguay. De ahí se trasladó a Argentina, Bolivia y Perú, siendo ésta la primera aparición de la enfermedad en los países sudamericanos.

El Támesis se llenó de cólera

La historia nos indica, que en el año 1854, un brote de cólera asoló Londres. Era tan rápida la propagación del mal, que muchas personas que amanecían sanos, yacían muertos en la noche. El terror se instaló así en la capital inglesa. Los entendidos por aquel entonces estipulaban que se contraía la enfermedad debido a las inhalaciones tóxicas y malolientes, procedentes de materias en descomposición.

En aquellos años, el río Támesis que atraviesa Londres, apestaba de modo insufrible. Cinco años antes, el médico John Snow afirmaba que no era el aire lo que propagaba el cólera, sino el agua contaminada.

Durante la epidemia, Snow pudo corroborar su teoría al estudiar los hábitos de los habitantes del distrito londinense de Soho. Todos los que contrajeron el mal tenían algo en común, pues habían bebido agua de la misma fuente pública, la misma que contenía residuos fecales, por ende estaba contaminada.

El cólera siguió haciendo estragos hasta 1858. El Parlamento inglés se había demorado en construir un nuevo sistema de alcantarillado para sanear el Támesis, pero la ola de calor del verano de aquel año, aceleró el proyecto. El hedor proveniente del Támesis, que fluía junto a la Cámara de los Comunes, era insoportable, al punto que políticos tuvieron que colgar cortinas impregnadas con desinfectantes, para con ello disimular el hediondo olor.

Esto, motivó que el Parlamento por fin actuara en serio, y en menos de tres semanas ordenaron la construcción de un nuevo sistema de alcantarillado.

Así, se prepararon grandes canales que interceptaron los vertidos antes de llegar al Támesis para bombearlos luego hacie el este de Londres. Allí se unían con el río y fluían con la marea baja hasta el mar. Los resultados fueron óptimos. Cuando toda la ciudad se conectó al nuevo alcantarillado, cesaron las epidemias de cólera.

Quedaba claro que el origen del cólera era el agua contaminada. Aún ahora queda también demostrado, que la mejor manera de combatir enfermedades es con una buena higiene.

*El brote más reciente de cólera se registró en Haití, a causa de los estragos del terremoto producido en enero de 2010.

lunes, 10 de septiembre de 2007

LA CONDENA A MUERTE DE JESUS


El siguiente texto; fue encontrado grabado en una lámina de cobre, en cuyo reverso está escrito: «Una lámina similar se envía a cada tribu». Esta se encontró en un antiguo jarrón jaspeado, durante la excavación en la ciudad antigua de Aquila en el reino de Nápoles, en el año 1810, y fue descubierta por el Comisionado de Artes del Ejército Francés. Se presume que fue escrita por el apóstol Juan, quien en el año en que fue crucificado Jesús, recién frisaba los veinte años. 


La presunción de que fue Juan quien escribió dicho texto; se basa en que dicho discípulo, tenía estrechas relaciones con algunos miembros del Sanedrín, que se intuye fueron los pocos que se opusieron a la ejecución del Mesías (Mesiah en Hebreo).



En el año diecisiete del Emperador Tiberius César, a los 27 días de Marzo, en la ciudad de la santa Jerusalén --Annas y Caifas siendo sacerdotes, sacrificadores del pueblo de Dios --Pontius Pilato, Gobernador de Baja Galilea, sentado en la silla presidencial de los pretores, condena a Jesús de Nazareth a morir en la Cruz entre dos ladrones, la evidencia más notoria de la gente dice lo siguiente: 

1. Jesús es un seductor. 2. Es un sedicioso. 3. Es enemigo de la ley. 4. Se llama falsamente el Hijo de Dios 5. Se llama falsamente rey de Israel 6. El entró al Templo seguido por una multitud que llevaba ramas de palma en sus manos. 

Por tanto se determina esto: Se ordena al primer Centurión Quilius Cornelius, llevarlo al lugar de ejecución bajo el martirio de la cruz Monte de Gólgota. Se prohíbe a cualquier persona quien quiera que sea, pobre o rico, oponerse a la muerte de Jesucristo. 

Los testigos que firman la condenación de Jesús son: 1. Daniel Robani, un Fariseo. 2. Joannus Robani. 3. Raphael Robani. 4. Capet, un ciudadano. 
*Jesús saldrá de la ciudad de Jerusalén por la verja de Struenus.



¿CÓMO ERA FÍSICAMENTE JESÚS?

Esta pregunta, debe habérsela hecho usted en más de una ocasión. 
José de Arimatea, discípulo en secreto de Jesús, y según se ha venido a conocer era primo del Mesías, llegó a describirlo en lo físico. La descripción aparecía en la Biblia de los primeros años del Cristianismo, hasta que el pagano emperador romano Bizantino, lo eliminó. Esta descripción física de nuestro Dios, fue recuperada en las excavaciones hechas al templo de Salomón, y es parte de uno de los secretos mejor guardados por la Orden de los Caballeros Templarios.



Jesús de Nazareth; es un hombre de majestuosa estatura y de semblante muy bello, en quien se halla tal majestad que aquéllos que lo miran están forzados a admirarlo. Su cabello es del color del vino nuevo hasta sus orejas, y de allí hasta sus hombros es del color de la tierra, pero brillante. Esta separado en el medio de su cabeza, a la manera de los Nazarenos. No se puede encontrar imperfección en sus orificios nasales y labios. La barba es abundante, como su cabello, no muy larga, y dividida en el medio. Hay una mirada de terror en sus solemnes ojos. Los ojos son como los rayos del sol, y es imposible mirarlo firmemente a la cara a causa de su brillantez. Cuando él reprueba, da miedo; cuando él exhorta, llora. 

Él se hace amar, y es solemnemente alegre. Se dice que nunca le han visto reír, pero que fue visto llorar. Sus manos y brazos son muy hermosos. En conversación él es encantador, pero raramente lo hace; y cuando él conversa, es muy humilde en su expresión. En el presente, él es el hombre más bello que podría verse o podría imaginarse; al igual que su madre, quien es la joven más bella que alguna vez se haya visto por estos lugares. 

El es instrucción, él es un objeto de maravilla para toda la ciudad de Jerusalén. Él nunca estudió nada y aun así conoce todas las ciencias. Él calza sandalias, y va con la cabeza descubierta. Muchos se ríen de él al imaginárselo; pero en su presencia, y cuando le hablan, se asustan y tiemblan. 

Se dice que nunca fue visto u oído hombre así por estos lugares. En verdad, como los hebreos me cuentan, nunca habían escuchado tales consejos, tan sublime doctrina como este Cristo enseña; y muchos de los judíos lo reconocen como divino, y creen en él, mientras muchos otros lo acusan ante mí como estando contrarios a su grandeza. 

Se reconoce que nunca ha hecho daño a nadie, pero sí el bien. Todos los que le conocen y han tenido trato con él, dicen que han recibido de él beneficios y salud.


LO QUE ESTABLECE EL ESTUDIO DEL SANTO SUDARIO 


El siguiente fragmento, se basa en los estudios realizados al Santo Sudario de Turín, Italia. Lo escrito aquí es el resultado del análisis hecho, a la “sábana” que según todas las investigaciones realizadas, es aquella que cubrió el cuerpo de nuestro Dios, tras su cruel tortura y muerte sobre la infame cruz romana.



Jesús sufrió primero la flagelación y luego la crucifixión. Las pruebas muestran que Jesús fue flagelado por dos personas distintas (léase verdugos y no personas sino “ANIMALES”). 



Ambos verdugos se colocaron uno a la izquierda y el otro a la derecha. Cristo fue amarrado a un poste alto. Su noble cuerpo, estaba reventado a golpes provenientes de dos posiciones distintas con un total aproximado de 300 golpes. Jesús estaba desnudo, pues dentro de las torturas que le hicieron; también lo despojaron de sus ropas delante de la multitud, lo cual era la peor vergüenza a la que podían exponer a un judío. Se encuentran en su cabeza más de 40 marcas de espinas, no de una diadema como normalmente se muestra, sino de un casquete hecho de espinas que se incrustó a golpes.



Se encuentran marcas de edemas que fueron cubiertos con barro debido a las caídas. Encontraron restos de sal de lágrimas, además pruebas de una fractura nasal que no dejó de manar sangre. Le arrancaron parte de la barba. Además hay restos de vinagre y de un escupitajo, recordemos según las escrituras, que la gente le escupía al pasar. 



Hay muestras de que cargó un leño transversal -cruz-de 50 kgs que magulló su espalda. Según las huellas de la crucifixión , los clavos que siempre aparecen en las manos, se pusieron en la muñeca, no en las manos ya que éstas no resisten el peso de una persona. 



Los clavos se pusieron sin romper ningún hueso cumpliéndose una vez más lo dicho en las escrituras (Isaías el profeta dijo que el cordero desgarrado no iba a tener hueso quebrado).



El nervio que es cercenado con el clavo, es el que causa un dolor tan intenso que inclusive se puede morir de dolor. Los clavos medían de 20 a 25 centímetros, y al clavar este nervio, el pulgar se encoge, es por esto que en la imagen de la Sábana no se ven los pulgares. Cristo muere crucificado por asfixia, por la posición, debido a que al tener los brazos en cruz y en alto, los pulmones ya no tienen espacio para expandirse y tomar aire; además los calambres sufridos por la falta de oxígeno son enormes.




Como dato adicional se debe acotar, que está comprobado que un condenado a crucifixión era clavado al madero totalmente desnudo, y que se le dejaba morir crucificado sin ser retirado de su cruz. 



Normalmente un ajusticiado a este terrible suplicio tardaba en morir de 2 a 3 días, y su cuerpo era comida para los animales salvajes, y aves de rapiña en especial buitres. Además no tenía derecho a ser enterrado, ya que un crucificado era considerado un ser sin derechos; puesto que era el castigo que se aplicaba a ladrones, asesinos, agitadores contra el imperio romano, y a esclavos. 



Una verdadera infamia que Cristo haya pasado por todo eso. La maldad es algo inherente en el ser humano. 
Que Dios haya perdonado tal crueldad, se me hace difícil de creer.